Foviac

Historias mias, creadas a partir de haber tomado conciencia del ser que soy.

8/30/2006

Y a pesar de todo, sigo vivo...


A pesar de todo, aunque le pese al mundo, hoy sigo vivo.


Hoy un muy querido amigo me invita a una fiestecilla para festejar el triunfo de un proyecto en el que participó, es un buen pretexto para encontrarnos y solucionar el mundo... solo que: mañana temprano tengo una reunión importante así que de desvelarse nada, el día de hoy no tengo un quinto, no tengo ropa limpia y la que tengo ¡¡¡no me queda!!!, (hace un par de meses he empezado a comer por stress) me deben dinero y no me pagaron, mi madre que generalmente no pone peros para prestarme algo de pasta hoy tuvo una regresión y no me presto nada por que ¿como iba su hijo a andar solo a altas horas de la noche y quien sabe con quien?, es lo malo de juntarse con actores.


Por fin me había resignado a no ir a la reunión con toda la pena del mundo y decidí que podría escuchar algo de música o ver la TV con mis hijos, pasar una noche tranquila y familiar, pero no. A eso de las 7 de la noche un cable de corriente mal colocado por un familiar bien intencionado decidió que hoy era el día preciso para ponerse erótico, y se puso un calentón tal que fundió la mitad de la instalación en la casa y espanto a todo el mundo. En ese punto yo aun estaba resignado y tranquilo con la atolesca sangre que me caracteriza, me levante del computador al que tristemente vi apagado y fui a ver que tan grande era el daño: media instalación y un cable como de 15 metros pegado por todos lados; afortunadamente no hay nada inflamable al alcance, el cable cruzaba un árbol al que generalmente me subo por ocioso... hoy tenia un buen motivo, pero... una rama decide romperse, ¡pinche hambre nerviosa!, y el suelo hoy estaba mas duro que de costumbre, resultado: un lindo moretón en la frente para lucir mañana en la reunión que por cierto es de trabajo, una pelada en la rodilla, un raspón con corteza arbórea integrada en la pantorrilla de la otra pierna, y un susto que me coloco algo en la garganta que no acierto a explicar que era pero que poco a poco ha ido descendiendo a su lugar correcto.


Después de recuperarme y limpiarme los pedacillos de pino ya estaba como que medio temeroso, pensando en la mejor manera de sustituir ese cable pero con el temor de quedar pegado al nuevo cable, digo, como que ya estaba casi justificado el temor.


Por fin adolorido y todo logre casi a las 10 de la noche poner provisionalmente la corriente en mi casa y ver la tele.


Moraleja: no comas por nervios así logras que toda tu ropa te quede y no romperás ramas, no dejes que nadie bien intencionado meta mano en la instalación de tu casa, mejor paga a alguien que tenga las negras intenciones de cobrarte pero que sabe lo que hace, guarda dinero, y cobra religiosamente a quien te debe, pregunta a un doctor como lidiar con las regresiones de tus mayores y no te juntes con actores pa´ que no piensen mal de ti.


¡Sigo vivo!

Él y ella.

Esta ella recostada boca abajo sobre la orilla de la cama, despierta. No sabemos quien es, no sabemos su nombre, pero la vemos ahí, sobre su costado. Con el rostro molesto semioculto por la almohada, una mano frente a la cara, ocultándole un poco más, la otra mano a la altura del vientre, acariciando involuntariamente la sabana que casi ha caído al suelo. A su espalda al otro lado de la cama la puerta de la habitación.

Él entra lentamente, se detiene casi al entrar y se recarga en la pared, -hola- dice -¿estas despierta?... claro, que pregunta, como habrías de dormir-…

Ella no contesta; sigue ahí, ya no acaricia la sabana.Él –lo siento… lo he dicho muchas veces lo se… ahora es cierto, no volverá a suceder; también lo he dicho muchas veces… De verdad, ahora es cierto… No se que me pasa, te amo… pero-…

Ella, levanta un poco la mirada, mira el reloj que con rojos números anuncia las 8:55, ella vuelve a la posición anterior.

Él –no paso nada sabes, los amigos, al salir del trabajo… no paso nada… te amo, ahora lo sé, siempre lo he sabido, lo que no se es por que me costaba tanto trabajo estar aquí. Contigo… Cuando te conocí...-Suena el despertador-.

Ella se levanta mecánicamente y lo apaga, sigue molesta. Camina unos pasos y se sienta a los pies de la cama frente al tocador, donde encuentra una foto de su boda, toma la foto y la ve nostálgica. No lo escucha.

Él, -cuando te conocí no podía creerlo, nunca había visto una mujer que me hiciera sentir lo que sentí al mirarte, con aquel vestido gris que se ceñía a tu cintura, el tiempo se detuvo. Podía ver tu cabello flotando en el viento y tú también flotabas, o eso me parecía-…Ella sigue sin escucharlo, ya no mira el retrato, voltea al lado contrario de donde el esta. -eres un idiota... imbécil-.

Él mira hacia abajo, –lo se-.

Ella se levanta y lanza la foto a la cama, va hacia el baño que esta justo fuera de la habitación. Pasa junto a él sin voltear a verlo. Entra al baño, él la sigue y se detiene en la puerta del baño, ella deja correr un poco el agua para que se temple mientras se desviste.

Él –sigues tan bella como entonces, perdón por no decirlo antes, tengo la misma sensación ahora, la misma sensación de aquella vez. Y en este momento amo mas que nunca tu andar, tu piel, tu risa... tienes razón, soy un imbecil, te debí decir todo esto antes, y no esperar… que pasara esto-…

Ella entra a la ducha.

Él la admira mientras el agua corre por su piel…

En ese momento gritos y golpes en la puerta del apartamento, ella sale se viste como puede y baja a abrir la puerta, es su vecina que acaba de regresar de correr, ha visto algo, terrible, un auto volteado, en llamas. Lo reconoció y vino a avisarle.

Ella cae de rodillas con la sorpresa en el rostro, y las lagrimas le presionan por dentro, quieren salir, pero no saben como…

Él no se sorprende, se sienta en la cama y observa la foto que ella lanzo mientras se ocupa en disolverse en una nube de polvo ardiente.

Él ya no esta.
In Taberna.

En un lugar cercano a la tierra donde nací hay una taberna, hecha de adobes, pequeña y un poco sucia, llena del humo que dejan los aldeanos, con aroma de pan y vino en el aire. Ahí estaba un ser pequeño y delgado, bebiendo de tanto en tanto de una copa de madera.
Entre sorbo y sorbo contaba:

-El cielo no se ve, solo hay una ligera bruma y pequeñas esferas de un material líquido caen imperceptible y lentamente, ¿que hay mas allá?, nadie de ustedes lo sabe ciertamente, solo hay conjeturas e historias de viajeros que han regresado con experiencias extrañas y terribles, con historias de una tierra mejor a la cual nunca llegaron-.

-Pero yo si se que es lo que hay, yo he regresado de allí, y he vuelto solo por la nostalgia de esta tierra y esta gente, y un poco también por cobardía-.

Entonces una lagrima rodó por su mejilla y se confundió con el vino que en ese momento ingeria.

-No, no es cierto. ¡Fue solo por cobardia! –grito- lo que hay es de verdad maravilloso y por lo mismo aterrorizante. Mas alla de la bruma existe un cielo azul y la felicidad te embiste como un toro amenazante, te sientes pleno, radiante, sientes que el cielo esta ahí contigo y que has dejado de ser el pequeño animal que eres aquí-.

Alguien dijo de pronto:

-No es cierto, no te creemos, calla, cierra esa boca que envenena y envuelve, que nos lleva a la perdición, contándonos de un mundo que solo es cierto en tus sueños y que nosotros no encontraremos-.

-¿Has estado ahí?- dijo el ser; mientras el otro palidecía- verdad. ¿Por que temes decirlo?, ¿por que temes contar tu propia historia?, es verdad que existe y tu lo sabes.

El segundo se sintió tocado y grito -es que tengo hijos- mientras salía corriendo y se perdía en la oscuridad.

-nadie quiere para los suyos lo que ha sufrido el mismo –hablo el pequeño-. No lo culpo-.
Y bebió un sorbo mas grande.

Entonces yo me acerque y le pregunte que era en verdad esa tierra.

-No quieres saberlo, nadie en verdad quiere. Todos se engañan diciendo que son felices y que viven bien, pero todos anhelan algo mas, todos extrañan algo que nunca han conocido y sienten que adolecen de algo pero no saben que es-.

-Pide un vaso mas para mí por favor-.

Lo hice sin decir nada. Sentía yo que le hacia falta a el y un poco a mi tambien.

Entonces continúo:

-El camino es difícil, tienes que cruzar una vereda que mas que larga es estrecha y por momentos te golpea con frió y con tu propio esfuerzo-.

-Hay una parte de la que hable antes, que llena de niebla tus ojos y en la que no sabes donde estas, esa es la mas difícil, estas a punto de llegar pero no sabes hacia donde esta el fin. Muchos se arrepienten ahí, se cansan del esfuerzo y deciden regresar, es entonces el camino de regreso mas difícil pues se junta a su cansancio la frustración, y el enojo consigo mismos-.
Un trago mas que damos los dos y una pregunta mia.

-¿pero has dicho que has estado ahí?-.

Silencio por respuesta en ese instante. El ser en ese momento se levanto se dirigio a la puerta rápidamente y salio. Yo fui tras de el… y al dar vuelta en la calle lo perdi.
Todas las mañanas despierto.

Todas las mañanas despierto, renazco y me vuelvo a sumergir en esta oscura nube de conciencia citadina que nos brinda la ciudad de México.Me levanto aun aturdido por la realidad de mis sueños, decepcionado por no ver tu cabello rociando mi almohada con su aroma... ese silvio es un poeta... Entonces tomo conciencia, me doy cuenta que nunca has estado aquí y solamente quiero dormir para verte, Pero no puedo. Tengo que salir, tengo la esperanza de hoy encontrarte, llego al lugar y espero, cuento a la gente, trato de oír lo que piensan, mas no comprendo nada, mi oído no es lo que quisiera. Mis ojos se irritan la ciudad es una porquería, y nadie la limpia, nadie cuida la pesadilla colectiva, solo gastan su herencia sin saber lo que es, ni lo que hay dentro.Han pasado veinte minutos, y no has llegado, o quizás si, talvez me he vuelto invisible mientras estaba sumergido en mis estupideces y tu no me viste, o pensándolo bien, nadie me ha visto, ¿sigo soñando?.

No.

Soy invisible, Creo que nadie me ha visto nunca.Ya son treinta y ocho minutos y sigo sin encontrarte. Creo que mejor me voy antes que alguien pueda ver el fantasma de mí ser y lo conjure preguntando quien soy y que hago aquí. No sabría que decir.Comienzo a caminar creo verte pero no eres tú, y pienso que no serás tú cada vez que alguien me recuerde tu figura, tu cabello, o tu modo de andar. Tu mujer punto convergente de mi explosión emocional, reflejo conciente de mi inconsciente soledad, ¿por que quiero verte?, no lo se, me he sentido triste al no encontrarte, aunque solo sea por que se amplifica mi vacío interno.

Sigo caminando, y creo que es mejor dejar de soñar, y regresar al mundo real, al menos de ahora en adelante… ahí están las vías…

Silencio.
BREVE CAIDA.

En el presente soy una pluma, me he desprendido de un ave azulgrande e insolente, que ha tenido miedo de descender.

Poco a poco avanzo a mi meta, el aire por momentos me eleva pero inexorablemente voy hacia abajo, cayendo, esquivando.

Directamente abajo.

Ahí, donde tu estas, tendida, recostada.

Por momentos veo tu espalda, desnuda la curva de tu hombro.

De tiempo en tiempo la caída caprichosa, me obliga a ver hacia otro lado.

Pero siempre voy a ti.

Ahora percibo tu aroma, es la brisa del mar, calida y necesaria a fuerza de costumbre, de la costumbre, de amar esta caída.

Es poca la distancia, solo el delgado aire…

Poco a poco…

Aquí estas el viaje termino, la suave pluma suspira y bendice su suerte de sucumbir en este tálamo de mármol y durazno, reposando sobre tu espalda jugando con la brisa y tus rizos, así como se divierten los niños: En una risa infinita.

La música es interrumpida, alguien llama a la puerta, te levantas, sacudes la cabeza y la pluma continua su caída, esta vez es vertiginoso, solo fracciones de segundo arrojan el olvido sobre mi.

Escucho tu risa...

A lo lejos…

Distante…


No abras la puerta.